Bâtir des châteaux en Espagne. Hacer castillos en España, dicen los franceses para manifestar que se pretende algo inútil o que se actúa con poca lógica o o sin creatividad. La traducción nuestra sería "Hacer castillos en el aire". El dicho francés pone de manifiesto que ya no había espacio para poner más castillos en la piel de toro. Somos una nación de excesos.
El Patrimonio, una palabra que ahora tratamos con respeto y, cuando menos, con curiosidad, es un concepto que no siempre ha gozado de popularidad ni entre la gente ni entre las autoridades, por lo general, a causa de una sangrante ignorancia. El Patrimonio se ha considerado sólo como algo que estorbaba a la modernización o ampliación de los núcleos urbanos, o como lastre que nos impedía progresar. En este sentido, el liberal Mendizábal -sin pretenderlo conscientemente- destrozó buena parte de nuestro Patrimonio Monumental, vendiéndolo en almoneda. Esperaba con ello haber prestado un buen servicio a las exhaustas arcas del erario público, que siguieron casi tan vacías como antes de tener la original idea de la desamortización de los bienes eclesiásticos.
Ya en el siglo XX, siguiendo métodos absolutamente reprobables, se aceptó que la piqueta o la excavadora dieran al traste con edificios emblemáticos. En nuestra provincia de León perdimos para siempre, fuera por desconocimiento, desprecio o simple especulación, edificios medievales de todas las épocas, barrios con soportales, construcciones modernistas, subsuelos arqueológicos de valor incalculable y que fueron directamente a las escombreras sin hacer un simple estudio previo. Esto lo sufrieron León, Ponferrada, Astorga, Villafranca del Bierzo, Sahagún, etc... Hoy, a Dios gracias, sería problemático que ayuntamientos, alcaldes u otras instancias se atrevieran con semejantes agresiones, pues la opinión pública se les echaría encima. El daño causado es irreparable y no hay marcha atrás, pero sí está en nuestra mano evitar que continúen los desatinos.
En 1992, en medio de un estado general de desinterés y abandono, surge Amigos del Patrimonio Cultural de León - Promonumenta. Nace como una asociación cultural, pero con una particularidad que la distingue netamente de las demás: la acción personal sobre el Patrimonio más abandonado. Se recurre a la prestación voluntaria de los socios para limpiar y poner en valor los monumentos más abandonados para así atraer sobre ellos la atención de las Administraciones.
Esta actitud "activa" frente al abandono institucional es lo que hace de Promonumenta una realidad diferente a cualquier otra del universo cultural. Es el espíritu de la vieja "hacendera" trasladado al mundo de la cultura. Hace de esto dieciséis años, desde su presentación, y podemos decir que no hay ningún monumento ni lugar histórico donde haya actuado Promonumenta que esté igual que antes de esa intervención, salvo el castillo de Sarracín, donde la Administración Autonómica no se ha dignado invertir ni un duro (será por lo trabajoso que supone llegar hasta ese hermoso nido de águilas).
Dicen que la economía es la optimización de los recursos disponibles, aplicados a las necesidades existentes. Promonumenta, en aras de esa definición, pediría a las Administraciones que buscaran "la excelencia" en la aplicación de los "recursos disponibles", jerarquizando las necesidades en base a la urgencia y a la importancia del conjunto a proteger y desterrando las ayudas por razón de la cercanía personal o la sintonía política de los solicitantes respecto de los liberadores de fondos.
La transferencia de las competencias sobre Patrimonio se hizo con mucha alegría, sin reflexionar sobre la carga tremenda que se asumía y la escasez de la dotación económica que traía aparejada. Quizá primó más el criterio político de cargar el carro de las competencias que buscar una efectiva protección del inmenso Patrimonio Artístico y Monumental Autonómico (la mitad del total español). Ante las notables dificultades que se observan para proteger adecuadamente los monumentos de Castilla y León, nos tememos que no se hizo gala de una negociación muy adecuada frente al Gobierno Central en este capítulo. Las necesidades son tan extensas que no basta recurrir al sector privado (léase la Fundación para el Patrimonio o las ayudas puntuales que se recaban de la banca o de las grandes empresas). Se nos ocurre que, en busca de esa "excelencia", de la que antes hablábamos, habría que renegociar con el Estado lo que en su día no se hizo correctamente … También en Cultura hay deudas históricas que saldar...
Mientras tanto, Promonumenta vuelve a lo que informó sus principios: limpiar y poner en valor los monumentos más olvidados. Sabemos que nuestro ejemplo ha cundido, que otras Asociaciones, Juntas Vecinales y grupos de ciudadanos anónimos nos imitan y ponen manos a la obra para eliminar la basura abandonada o las zarzas y la maleza que ocultan el legado de nuestros antepasados. Nuestra admiración y nuestra felicitación para esa legión de voluntarios que, con su actuación, van a forzar a nuestros representantes para que haya más dinero y mejor administrado para todo nuestro Patrimonio.
Seguiremos luchando por una mayor atención a los puntos sobre los que más hemos actuado: Monasterios, iglesias, palacios, castillos, murallas, canales romanos, lugares arqueológicos. A ellos añadiremos una preocupación especial por el mundo de la etnografía y por la celebración del XIº Centenario del Reino de León.
A través de esta página web trataremos de seguir informando a nuestra sociedad sobre los asuntos que consideramos puedan concernirle y que afecten al presente y al futuro de su Patrimonio y su Cultura.
Un ramillete de actuaciones llenas de amor por esta Tierra, que Promonumenta ofrece con cariño a los hombres y mujeres de estos más de quince mil kilómetros cuadrados que se llaman LEÓN.